|
Una página triste para
Susana
y un beso que no llega hasta
sus labios
segundo invierno
Un beso, mariposa, y te vas.
Sólo otro beso.
Un beso por no morir tu ausencia:
un minuto para extrañarte;
toda una vida, mariposa,
para estar sin ti en sesenta trancos,
en sesenta veces,
en sesenta ausencias, mariposa.
Miente el reloj si dice
que aquí no ha pasado nada,
ni el olvido interminable de sesenta
eternidades inmensas, vacías, puras,
en que tus ojos no me lloran o me ríen.
Aún no te vas, mariposa,
y ya el tiempo te grita,
y el cielo tiembla.
|